27 septiembre 2014

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Los Evangelios de Mateo y Lucas

La siguiente presentación es parte del material que utilicé en el Taller de Biblia (Estudio de los evangelios de Mateo y Lucas) organizado por la Comisión de "Espiritualidad y Misión" de la PJ Ardiócesana de Panamá.

Como base teórica he tomado de referencia el libro "Para leer el Nuevo Testamento" de Etienne Charpentier, lectura que recomiendo ampliamente, por su rigurosidad, claridad y didáctica a la hora de abordar los temas bíblicos. 



El estudio de los evangelios (y de la Biblia en general) dentro de las comunidades cristianas es sumamente importante porque en ellos encontramos el fundamento de la fe; por los tanto, no puede supeditarse esta tarea a simplemente “leer” los textos, pretendiendo de forma irresponsable, encontrar en ellos un “recetario” para los múltiples situaciones de la vida. Este proceder también iría en contra de lo que señalaba el Vaticano II cuando afirmaba que: 

Habiendo, pues, hablado Dios en la Sagrada Escritura por medio de hombres y a la manera humana, el intérprete de la Sagrada Escritura debe investigar con atención qué pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar por sus palabras, para comprender lo que El quiso comunicarnos.
Para descubrir la intención de los hagiógrafos, entre otras cosas hay que atender a "los géneros literarios", porque la verdad se propone y se expresa de una manera o de otra en los textos de diverso modo históricos, proféticos, poéticos o en otras formas de hablar. Conviene, además, que el intérprete investigue el sentido que intentó expresar y expresó el hagiógrafo en cada circunstancia, según la condición de su tiempo y de su cultura, por medio de los géneros literarios usados en su época. Pues para entender rectamente lo que el autor sagrado quiso afirmar en sus escritos, hay que atender cuidadosamente tanto a las acostumbradas formas nativas de pensar, de hablar o de narrar vigentes en los tiempos del hagiógrafo, como a las que en aquella época solían usarse en el trato mutuo de los hombres.
Y como hay que leer e interpretar la Sagrada Escritura con el mismo Espíritu con que se escribió para descubrir el sentido exacto de los textos sagrados, hay que atender con no menor diligencia al contenido y a la unidad de toda la Sagrada Escritura, teniendo en cuenta la Tradición viva de toda la Iglesia y la analogía de la fe. Toca a los exegetas esforzarse según estas reglas por entender y exponer más a fondo el sentido de la Sagrada Escritura, para que, como con un estudio previo, vaya madurando el juicio de la Iglesia. Porque todo lo que se refiere a la interpretación de la Sagrada Escritura está sometido en última instancia a la Iglesia, que tiene el mandato y el ministerio divino de conservar y de interpretar la palabra de Dios. DV 12

Entonces, se vuelve necesario brindarle a los coordinadores de las comunidades una guía o método de estudio, por muy sencillo que este sea, que les ayude a llevar la reflexión bíblica a un nivel de madurez en el que pueda haber correspondencia entre lo que el Autor Sagrado quiso expresar y la enseñanza para la vida que puede tener el texto para el tiempo presente. 

Saludos!

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